Sitio arqueológico Cantarero de Gallardo: la investigación continúa

Trabajo del arqueólogo Francisco Corrales con la comunidad de Cantarero. Fotografía F. Corrales

Luego de que en 2015 se lograra iniciar un trabajo conjunto con la comunidad de Boca Gallardo para la protección y manejo del sitio arqueológico Cantarero (P-35 Ct) se programó para marzo de 2016 una evaluación a mayor profundidad para conocer mejor el sitio y continuar el trabajo con la comunidad.

Atrás quedó la situación de alteración provocada por los “oreros”, o personas buscadoras de oro que afectaron parcialmente el sitio. Con la participación activa de miembros de la comunidad, este año las labores incluyeron excavaciones de prueba, limpieza de estructuras y levantamiento de plano de estructuras superficiales. (Ver artículo "Cantarero de Gallardo, un ejemplo de patrimonio y comunidad)

PerimetrorodadosMonticulo10El sitio contiene importante evidencia arquitectónica precolombina. Se encontraron al menos 15 montículos, pero también terrazas. Estas elevaciones de tierra presentan diámetros entre 8 y 25 m y alturas entre 0.5 m y 3 m., con muros de contención hechos con piedras llevadas desde el río Tigre.

En la zona con montículos hay poco material cerámico, pero en los alrededores hay depósitos que alcanzan hasta el metro de profundidad. En un pozo de prueba se encontró una piedra con canales que al parecer se usó como afilador de hachas de piedra, lo que constituye un hallazgo poco usual.

Destaca el montículo 4 que ocupa una posición central y tiene una forma inusual, no es circular y más parece una estrella de cinco puntas. Uno de los lados es más largo y tiene depósitos de cerámica. También se realizaron excavaciones en la unión de montículos contiguos, documentando empedrados y posibles escalinatas.

Se han encontrado dos fragmentos de cerámica guanacasteca que sugieren intercambios regionales con lugares como la isla del Caño, donde se ha documentado este tipo de material en cantidades significativas.

1LimpiezademonticulosEl trabajo realizado permitió entender mejor las modificaciones que se hicieron del terreno. De la zona entre montículos se extrajo la tierra para construirlos, pero además se modificaron los lados de la loma para crear terrazas artificiales y con piedras de río se generaron muros de contención. Las terrazas habrían servido para actividades públicas, cultivos y para evitar la erosión. Lo anterior sugiere planificación, pero también poder de los líderes para movilizar a la población

Cantarero sería uno de los pocos sitios de este período que presenta complejidad arquitectónica, junto con Barriles en las tierras altas de Chiriquí, Bolas en la cuenca media del Térraba y El Cholo en la parte alta del valle de El General. El sitio es, además, uno de los pocos registrados en la Península de Osa y sometidos a algún grado de evaluación.

También se realizó una exploración inicial de la cuenca baja del río Tigre lo que permitió registrar varios sitios pequeños y sin estructuras que corresponden al mismo período. Estos pequeños asentamientos estarían subordinados a Cantarero y resaltan el papel prominente del sitio en la cuenca del río Tigre y a nivel regional.

Una vez concluida esta etapa de investigación y recolección en campo, se pasa al laboratorio, donde el material recolectado revela evidencia del estilo de vida de la población que habitó este asentamiento precolombino. En el próximo boletín electrónico les contamos como va esta investigación.

El trabajo más allá del sitio
muralLuego del trabajo de campo, se realiza ahora la etapa de laboratorio la cual se espera completar antes del fin de 2016. Se contemplan nuevas temporadas dentro de un marco de estudio de la aparición y consolidación de centros de poder y el papel de ciertos objetos como bienes de prestigio. Igualmente, la relación de las ocupaciones de la península de Osa con los sitios con esferas de piedra del delta del Diquís.

Ha pasado menos de un año desde la situación de emergencia. Ahora junto con la comunidad buscamos el manejo del sitio y su integración en iniciativas de turismo regional. Los habitantes del lugar lo visitan para enseñarlo a amigos y turistas que se han enterado de su existencia, los niños de la escuela llegan al lugar y hablan con propiedad de montículos y cerámica mientras corren por los senderos. En el quiosco de la plaza del lugar un mural pintado por jóvenes informa de la existencia del sitio. Aún falta mucho por hacer, pero lo logrado hasta el momento muestra que el patrimonio puede ser un motivo de orgullo e identidad, pero también una posibilidad de beneficio comunal.