Cantarero de Gallardo, un ejemplo de patrimonio y comunidad

Los vecinos de Gallardo interesados en las investigaciones arqueológicas que se hacen en el sitio Cantarero. Foto F. Corrales

Ubicado en la Península de Osa, en lo alto de la ribera derecha del río Tigre, cerca del poblado moderno de Boca Gallardo, se encuentra el monumento arqueológico Cantarero, un ejemplo de cómo, a través del diálogo, la negociación y el convencimiento propio, una comunidad logró descubrir que proteger el patrimonio puede ser más rentable que destruirlo.

El lugar fue registrado por arqueólogos del Museo Nacional en 1987 cuando ya los huaqueros lo habían afectado parcialmente. Desde entonces la vegetación había continuado creciendo y cubriendo los antiguos vestigios. Hace algunos años la arqueóloga estadounidense Laura Brodie había tratado de investigarlo para su tesis doctoral pero diferentes obstáculos habían impedido su estudio.

En abril de 2015 una situación inédita empezó a darse en los terrenos del sitio. “Oreros”, o personas buscadoras de oro comenzaron a llegar al lugar y a desbaratar los muros de piedra que rodean una serie de montículos o elevaciones artificiales con paredes de piedra. Su propósito era obtener la tierra para llevarla en sacos al río Tigre y lavarla para buscar oro en ella.

vista del muro del montículoLa noticia de que se encontraba oro se propagó rápidamente y cada vez más personas llegaron al lugar. Los estragos comenzaron a ser mayores; secciones de muros reducidas a acumulaciones de piedras, zonas con grandes huecos, vegetación caída ante el avance implacable y obsesivo en busca del oro. La vieja y universal fiebre que causa el oro.

Finalmente, por medio de la intervención de un dueño de los terrenos y funcionarios de MINAE, la noticia llegó al Museo Nacional y se llevó a cabo una visita de inspección. Ante lo grave de la situación primero se recurrió a medidas policiales las cuales tenían un efecto temporal ya que al dejar la zona de nuevo se reanudaba la actividad de “orería”. Dado el gran número de personas involucradas en la actividad habría sido cuestión de unos pocos meses para que se destruyera todo el sitio.

Se decidió entonces, en julio-agosto de 2015, realizar una pequeña temporada de campo para realizar una evaluación general del sitio y tomar medidas de protección. La actividad permitió detener la destrucción del sitio, pero también el inicio de un proceso de cooperación con la comunidad para desarrollar un proyecto de gestión patrimonial.

vista del río tigreTrabajo conjunto con la comunidad

A raíz de la destrucción que empezó a sufrir el sitio y la necesidad de preservarlo se inició un proceso de acercamiento a la comunidad para informarla de la importancia patrimonial del lugar y el papel que podría jugar en beneficio de la comunidad.

Gallardo es una comunidad con muy pocas opciones de trabajo y sus habitantes han encontrado en la extracción del oro que arrastran las arenas del río Tigre un medio de subsistencia. La aparición de oro en los terrenos que ocupa el sitio motivó la entrada ilegal de personas para extraer la tierra asociada a estructuras.

Para acercarse a la comunidad primero se dieron charlas en la escuela del lugar y por medio de los niños y avisos en lugares públicos se invitó a la comunidad a una reunión. Hubo cierta tensión al inicio de la reunión, pero lo cierto es que encontramos una comunidad deseosa de conocer sobre el pasado y participar en un proyecto de protección y gestión de patrimonio cultural que de una esperanza de desarrollo comunal.

Esto permitió establecer un punto de partida de colaboración. Personas de la comunidad fueron a conocer las labores de evaluación que se hacían y algunas de ellas hicieron trabajo voluntario. Paralelamente, se realizó una reunión comunal en el sitio arqueológico para conformar una asociación para impulsar el proyecto de gestión.

ranaarboricolaEntre los proyectos se proponen la creación de un parque arqueológico con aprovechamiento del medio natural y un museo comunitario sobre la arqueología de la zona, la biodiversidad y las prácticas pasadas y presentes de extracción de oro.

El proceso iniciado con la comunidad de Gallardo está en sus primeras etapas y es fundamental ayudar a consolidarlo. Se debe crear la asociación de desarrollo y adquirir los terrenos. Pero hay un enorme entusiasmo y buenas perspectivas.

En diciembre de 2015 estuvimos de nuevo en Cantarero. Ya se han creado senderos y limpiando estructuras de maleza superficial. Colocamos rótulos temporales identificando estructuras y lugares de interés. En la denominada “Plaza de los tres gigantes”, una zona con montículos y a la sombra de tres enormes árboles de ceiba, higuerón y aguacatón, nos sentamos, funcionarios del museo y vecinos de la comunidad, en unos asientos rústicos recién colocados. Había satisfacción y determinación al conversar sobre lo logrado hasta el momento y los restos pendientes.

Ahí en medio de la naturaleza y el patrimonio, y con el sonido del río Tigre corriendo abajo, se reafirmaba que la mejor manera de preservar el pasado es que sea importante en el presente.

La evidencia arqueológica

TiestoderanaEl sitio es uno de los pocos registrados en la Península de Osa y sometido a algún grado de evaluación arqueológica. Contiene evidencia arquitectónica, con al menos 12 montículos que se extiende por alrededor de 2.5 hectáreas. Los montículos presentan muros de contención hechos con piedras de río, llevados desde el río Tigre que corre en la base de la loma donde se ubica el sitio. Se registraron diámetros entre 16 y 25 m y alturas entre 0.5 m y 3 m.

La cerámica colectada en superficie y en varios pozos de prueba se asocia mayoritariamente al período Aguas Buenas (300 a.C.-800 d.C.). Es uno de los pocos sitios de este período que presenta estructuras, junto con Barriles en las tierras altas de Chiriquí, Bolas en la cuenca media del Térraba y El Cholo en la parte alta del valle de El General, evidencia que le muestra a los arqueólogos que este sitio fue un centro de importancia regional.

La evaluación mostró que en la zona de montículos el material cerámico tiende a ser escaso. Pero en los alrededores se encuentra abundante material en superficie y depósitos que se acumulan por capas en la tierra. Se recolectaron también algunos fragmentos de metates en piedra arenisca, algunos con rebordes o protuberancias en el borde.

La ubicación del sitio en la cima de una loma angosta delimitada por el río Tigre y una quebrada que desemboca en éste, sugiere una disposición defensiva o estratégica. Igualmente, lo cercano de las estructuras y la aparente modificación del terreno para crear terrazas delimitas por muros de cantos rodados.

La configuración de los montículos sugiere volúmenes compuestos con diferentes elevaciones. Más adelante será necesario realizar excavaciones para conocer mejor la configuración de las bases de las residencias.

Cantarero sigue en investigación, amplias jornadas de campo ayudarán a descubrir los vestigios de una civilización que se fundirá con las nuevas poblaciones del lugar, para buscar una fuente de progreso y turismo sostenible para la comunidad de Boca Gallardo.