Caras milenarias: arte forense en el Museo Nacional

Calavera real y su recreación. Fotografía R. Vásquez

Desde hace varios meses, el Museo Nacional de Costa Rica (MNCR) promueve un proyecto de recreaciones faciales, mediante técnicas forenses y artísticas. Las caras no son recientes, sino individuos que vivieron hace miles de años, disponibles en la colección de restos humanos del Departamento de Antropología e Historia (DAH). Se toman de base tres calaveras (cráneos junto a sus respectivas mandíbulas) de las personas más antiguas conocidas en Costa Rica. El proyecto cuenta con la participación de Faye Osgard, artista forense, la M.Sc. Myrna Rojas Garro, jefa del DAH, y el suscrito como arqueólogo y antropólogo biológico.

Los milenarios restos óseos fueron recuperados por el arqueólogo Lic. Juan Vicente Guerrero Miranda en el sitio Regla, el cual se ubica en el litoral suroeste del golfo de Nicoya, provincia de Puntarenas. Me tocó realizar el análisis de los huesos y publicar, junto al Lic. Guerrero y Federico Solano Bonilla, un artículo sobre el sitio en la revista Vínculos del MNCR (volumen 16-17, 1992, p. 17-51).

Procedimiento y propósito de las recreaciones faciales

calavera del MNCREl proyecto pretende las recreaciones faciales de tres individuos: una mujer y un hombre adultos, además de un niño o niña. Las técnicas son derivadas de la investigación forense, con virtud importante en destrezas artísticas.

Faye Osgard es una artista forense oriunda de Colorado Springs, vinculada a la Universidad Metropolitana de Denver (SMUD), su experiencia en el campo está ya cimentada. El año anterior mostró su habilidad con la calavera de un contexto histórico de la isla San Lucas, golfo de Nicoya. En esa ocasión, ella vino a Costa Rica dentro de un grupo de voluntarios de SMUD.

Para el trabajo con los individuos del sitio Regla, las calaveras no saldrán del país. Ya se ha realizado, mediante la gestión de la señora Osgard, la impresión digital en tres dimensiones de la calavera femenina, como componente piloto del proyecto. Los restos humanos son primero sujetos a tomografía computarizada, en una instalación costarricense de imágenes médicas.

La tomografía piloto fue lograda con una subvención de SMUD y los datos de ese primer paso del procedimiento se envían a la artista forense, quien supervisa la impresión de alta calidad. La señora Osgard logró para ello la valiosa ayuda de Medical Modeling Inc., empresa que posee tecnología de punta en la impresión 3D. La reproducción por esa vía es una copia idéntica, solo que digitalmente despojada de adherencias y suciedad propias de la naturaleza arqueológica del original. Todo lo relativo al modelado, e inclusive la correcta articulación virtual del cráneo con la mandíbula, requirió la injerencia de ingenieros de dicha empresa.

Pasos ya en desarrollo contemplan la labor de la artista forense sobre el primer modelo. Se ha coordinado con la señora Cleria Ruiz Torres, funcionaria del Departamento de Protección del Patrimonio Cultural, MNCR, en aras de indagar sobre imágenes humanas en artefactos arqueológicos. En esto, los artefactos deben ser simultáneos con los restos humanos del sitio Regla. Aspectos como decoración corporal, indumentaria y peinado se deben tomar en cuenta, para efectos de llevar las recreaciones a la exhibición museográfica.

El Museo de Arte de Denver ha mostrado interés tanto en colaborar como en exhibir las recreaciones en sus salas, en este sentido, las características del arte forense permiten generar varias reproducciones. Es una oportunidad a analizar y poner en perspectiva por parte del MNCR.

Los costarricenses deben ver los antiguos indígenas del sitio Regla engranados en las generaciones actuales y futuras del país. Para el MNCR, el encuentro con las caras de 2500 años será una oferta museográfica emocionante e impactante, la cual estimulará la conciencia en torno a la protección del patrimonio arqueológico.

Contexto de los restos óseos y su gran importancia

calavera en exhibición“Regla” es un sitio arqueológico sobresaliente. La colección de restos humanos se encuentra en excelente estado de conservación debido a la condición anaerobia de la matriz de lodo del sitio. Esta colección incluye docenas de individuos con variadas edades de muerte.

Excepto durante las mareas más bajas, el sitio permanece bajo el agua. La falta de oxígeno genera la ausencia de bacterias, lo cual permite la preservación de restos orgánicos.

En este caso, sin embargo, los huesos se enterraron ya desarticulados, pero con todo cuidado en su manipulación y tratamiento. Los tejidos blandos se dejaron descomponer y las partes esqueléticas fueron empacadas en bultos funerarios, junto a esos paquetes aparecieron en los trabajos arqueológicos madera labrada, partes de hamacas y redes de pescar tejidas en fibra de gramíneas (trigos), así como adornos de jade y concha. Las artesanías de fibra, junto a tiras de corteza del mangle, se usaron como materiales de empaque en los envoltorios de huesos.

Fue obtenida una fecha de Carbono 14 a partir un fragmento de madera labrada, que reportó alrededor de 2500 años para el cementerio. En Costa Rica, la buena preservación es rara, debido a la alta humedad en la mayoría de las regiones del país. Dicha fecha hace que los restos esqueléticos del sitio Regla sean los de mayor antigüedad hasta ahora registrados en Costa Rica, sin embargo, su integridad es excelente, superior a la de colecciones más recientes. El magnífico estado de los huesos hace presumir la conservación de ADN antiguo en ellos.

El territorio de Costa Rica fue considerado parte de un puente cultural de migraciones, en dos direcciones, desde el norte y sur del continente, sin embargo, la investigación lingüística y genética ha testimoniado otro panorama. La afinidad entre los grupos indígenas de la parte sur de Centroamérica ha mostrado ser milenaria. La arqueología delata influencias del norte y sur, así como migración desde Mesoamérica, pero ese fenómeno ocurrió ya tarde en la historia antigua y con impacto restringido al Pacífico de Nicaragua y noroeste de Costa Rica. Así las cosas, los individuos del sitio Regla representan una ramificación ancestral de pueblos locales, mucho anterior a dicha migración, con idioma y herencia biológica emparentada a la mayoría de los indígenas costarricenses, a saber: bribris, bruncas, cabécares, huetares, malekus, ngöbes y teribes. También con grupos sobre los cuales quedan menciones históricas, como: huetares, corobicies y votos. Por tanto, el genoma de muchos costarricenses tendría afiliación con la milenaria población del golfo de Nicoya. En ese contexto, el sitio Regla constituye un tesoro nacional.