Primer aniversario de la Declaratoria de los Sitios con Esferas como Patrimonio Mundial

Sitio arqueológico Batambal. Forografía F. Corrales

En junio de 2014, en la 38ava reunión del Comité de Patrimonio Mundial celebrada en Doha, Catar, se dio la inscripción de cuatro sitios arqueológicos con esferas de piedra en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Fue aquel un mes trepidante en la vida nacional en el marco del mundial de futbol, pero igualmente un punto de giro en la protección y manejo del patrimonio arqueológico.

Este es el primer sitio cultural costarricense en este registro internacional y se junta con los tres sitios naturales ya inscritos: la Isla del Coco, el Área de Conservación Guanacaste y el Parque Internacional La Amistad.

El SilencioLa inscripción coloca la serie de sitios arqueológicos incluidos en la nominación “Asentamientos precolombinos cacicales con esferas de piedra del Diquís” como un referente a nivel internacional y significa un reconocimiento a los legados materiales de las sociedades precolombinas que ocuparon los bosques tropicales del sur de América Central. Por muchos años esta zona estuvo a la sombra de los llamados “centros de civilización” de Mesoamérica y los Andes y ahora se reconoce la singularidad y mérito de las sociedades que la habitaron.

La declaratoria reconoce que esas sociedades desarrollaron asentamientos que, aunque no tan monumentales, son igualmente esenciales para entender la trayectoria de la humanidad como un todo. En ellos se encuentran vestigios como montículos, empedrados, áreas funerarias y domésticas que les dieron un carácter singular y, además, contuvieron elementos que reflejan un elaborado desarrollo artesanal y simbólico como las excepcionales esferas de piedra.

JAlineamiento en Finca 6unto con el reconocimiento vinieron los retos y ahora se trabaja arduamente en enfrentarlos de la mejor manera. La declaratoria es el primer paso de un proceso permanente por mantener las condiciones de excepcionalidad y valor universal reconocidas a los sitios.

Es necesario realizar mayores labores de conservación, hay sitios que aún no tienen condiciones para una adecuada visitación y hay que articular con procesos regionales de desarrollo. Todo esto ligado a la necesidad de cambiar los parámetros tradicionales de gestión del patrimonio arqueológico centrados en los objetos.

Se ha encontrado apoyo en instituciones, organizaciones nacionales y locales y personas que han entendido el carácter universal de la declaratoria y que las tareas van más allá de la competencia del Museo Nacional de Costa Rica. En este año el proceso de manejo de los sitios ha venido consolidándose, se ha profundizado en las labores de investigación y conservación y la visitación de los sitios ha aumentado sensiblemente.

Tenemos ahora una mayor participación de las comunidades pero también una mayor demanda de éstas. Esto implica un trabajo conjunto por el potencial de estos sitios como un elemento de desarrollo social y económico para la región donde se encuentran. Se trabaja en formas alternativas de trabajo comunitario y de involucramiento de poblaciones aledañas, con especial atención a jóvenes organizados. Así, procuramos mantener la meta de que la declaratoria permita una gestión del patrimonio cultural con importancia mundial y beneficio local.