Rocío Fernández Salazar: Amante de la cultura y el arte, al mando del Museo Nacional

Luego de casi cuatro años de residir en Nueva York, en lo que Rocío Fernández cataloga como “una experiencia lúdica extraordinaria”, para su vida y su carrera, regresó al país.

En su mente traía trazadas algunas posibles opciones para su horizonte laboral, y, la dirección del Museo Nacional, no estaba entre los trazos de su lienzo.

Volver a las filas del periodismo cultural, dar clases o dirigir una sala de redacción, eran algunas de las opciones que traía en mente, pero una semana luego de su regreso, estaba siendo juramentada por la Ministra de Cultura, Elizabeth Fonseca, como la Directora General del Museo Nacional.

De esa manera, recibirá los 60 años en forma muy activa y con menuda gran tarea que realizar, desde su nuevo puesto. Ella asumió el gran reto de dirigir esta histórica institución con una planilla que sobrepasa el centenar de empleados.

El Museo Nacional, un espacio conocido

Aunque la propuesta de ser la directora del Museo Nacional, la tomó por sorpresa, según comenta Fernández, ella tiene la ventaja de haberse desempeñado en el mismo puesto durante 2 años, del 2008 al 2010.

La nueva directora recibió un puesto con muchos retos internos y externos, propios de una centenaria institución de la envergadura y alcance, como lo es el Museo Nacional.

Ante la pregunta: ¿Cómo cataloga la experiencia de regresar a dirigir el Museo Nacional, 4 años después?, Fernández contesta: “Encuentro una institución museológica con escasos recursos económicos, lo que ha sido histórico en nuestro medio cultural. El déficit fiscal del país y las medidas de contención del gasto público señalan un panorama modesto. La moderación debe ser un reto a la imaginación, a la planificación y a la eficiencia; en ningún momento justifica la inercia. En un museo, los resultados siempre deben ser de calidad conceptual y estética”.

Desde un inicio, la agenda de Doña Rocío, como la llaman en el Museo, ha sido intensa. Ha tenido muchas reuniones con diferentes expertos y sobre diferentes temas. “Retomar una institución interdisciplinaria demanda focalización para mapear las acciones prioritarias y diseñar las estrategias a seguir. Estoy a la espera de que la junta administrativa del Museo se integre, para completar la transición y empezar el cuatrienio 2014-2018 con el mejor acompañamiento posible”, menciona.
 
Millones de insectos, cientos de esferas y una sala de historia

Doña Rocío lleva apenas un mes de haber llegado a la Dirección General del Museo Nacional, pero ya tiene 3 retos importantes que liderar, desde su puesto y que han ocupado su agenda desde el día número uno de su gestión.

Uno es de índole externa, pero que por ley le corresponde asumir al Museo Nacional, y es el de la recepción de las colecciones del INBio.

El otro, es competencia del Museo, pero involucra a todo el país y a múltiples instituciones; y tiene que ver con las estrategias a seguir para mantener la inscripción de los sitios cacicales con esferas de piedra del Diquís, dentro de la lista de Patrimonio Mundial.

Y, el tercero, es de índole interna propiamente  y tiene que ver con la inauguración de la Sala de Historia Patria del Museo Nacional.

Sin duda, el tema del recibimiento de las colecciones del INBio es una de las prioridades y retos más complicados en esta gestión, dada la cantidad de especímenes y la logística que conlleva la auditoría, protección y correcto almacenaje de dicho patrimonio natural.

Rocio2Sobre este prioritario tema de su gestión, doña Rocío manifiesta que: “Recibir las colecciones del Instituto de Biodiversidad --casi 4 millones de especímenes- requiere que el museo construya un nuevo edificio para albergar sus propias colecciones de historia natural y el acervo extraordinario que compiló el INBio por década y media. Necesitamos personal para atenderlas y presupuesto para mantenerlas en condiciones científicas adecuadas; además de resolver y administrar las bases de datos que consultan miles de usuarios en Internet y que le han dado prestigio mundial al país.”

El proceso que sigue no será ni fácil, ni rápido, pero se trabaja en ello.  En esta tarea de protección del patrimonio natural procedente del INBio, el Museo se encuentra trabajando en red con los ministerios de la Presidencia, de Agricultura, del Ambiente, de Ciencia y Tecnología y con el de Cultura y Juventud.  A mediados de agosto, una comisión auditora hará la primera valoración del estado de las colecciones por recibir, levantará un acta que será presentada a la junta administrativa y se harán dos auditorías más en el plazo de un año para verificar con mayor rigor científico el estado de los especímenes recibidos.

Sobre el tema, doña Rocío manifiesta que: “Es un reto para el país y se asume desde diferentes frentes del Estado. La labor articulada nos permitirá ahorrar costos y ser más efectivos”. (Ver más detalles sobre el tema del INBio en la nota titulada “3.5 millones de especímenes se trasladan de casa”, publicada en este boletín).

Otro tema presente en la agenda prioritaria de la jerarca del Museo en el próximo cuatrienio es el relacionado con los requerimientos establecidos por UNESCO para mantener la declaratoria de patrimonio cultural mundial de los cuatro sitios con esferas en la zona sur. Tal como Fernández lo menciona, es un tema a mediano plazo que trasciende los muros del Cuartel Bellavista.

Se requiere un trabajo articulado e interinstitucional para atender dicha agenda. Una de las prioridades es la evaluación del impacto patrimonial; por lo que la labor a realizar irá enfocada hacia los campos de la investigación, la conservación, la restauración, la divulgación, la educación, la gestión comunitaria, entre otros.

Para lograr un acercamiento con el gobierno local y la comunidad de Osa, Fernández visitará próximamente la zona sur, donde planea dialogar con múltiples actores, en aras de diseñar una agenda de trabajo conjunto que permita cumplir con los lineamientos y las directrices de UNESCO e ICOMOS y nos permita como país, hacer frente a la labor de un adecuado resguardo de nuestro patrimonio.

Respecto a los planes internos y estrechamente ligados a su gestión dentro de las cuatro paredes del antiguo Cuartel Bellavista, tal como ya se mencionó, está la inauguración de la sala Patria, donde se exhibirá parte de las colecciones históricas de nuestro país. Pero además, planea remodelar los jardines internos, renovar la sala de arqueología y remodelar el ala sur del edificio para exhibir de manera permanente las colecciones de patrimonio natural.

Doña Rocío, más de cerca

Rocío Fernández Salazar es periodista de profesión. A lo largo de sus años de carrera se fue especializando en periodismo cultural. Tiene dos hijos y está casada con Eduardo Ulibarri. Empezó su carrera periodística en la página de arte del diario Excélsior. Sus editores y tutores fueron Alberto Cañas e Inés Trejos. Sus aficiones y las circunstancias fueron definitorias en su especialización en periodismo cultural.
Es amante de la lectura. Lee todas las noches. Actualmente está leyendo la colección de cuentos de la canadiense Alice Munro, escritora a quien considera extraordinaria y  con una perspicacia y sensibilidad, únicas.
 
Del centenario Museo, uno de sus rincones favoritos es el  torreón suroeste del cuartel, el que da a la avenida segunda. Esto debido a que se trata de un lugar muy simbólico, donde las características militares del espacio, la remiten a la acción visionaria de abolir el ejército; y a su vez, al génesis de las raíces democráticas que tanto nos enorgullecen a los costarricenses.
Doña Rocío confiesa que dormir hasta tarde los domingos, es uno de los placeres que no tiene sustituto. Y si de disfrutar en familia o con amigos, se trata, menciona que nada mejor que deleitarse con una deliciosa receta de pasta y buen vino.