Museo Nacional estudia la flora y fauna terrestre del Parque Nacional Isla del Coco

Vista de la Isla del Coco. Foto S. Bolaños

La isla del Coco, protagonista de leyendas, de tesoros y cuentos, visitada desde siempre por piratas y bucaneros en busca de tesoros  que nunca encontraron, pero que siempre estuvieron ahí, frente a cualquiera que tenga el privilegio de visitarla.

Costa Rica tomó posesión de la isla del Coco en 1869. En 1898 se llevó a cabo una expedición por parte del gobierno de la república para describir las condiciones físicas de la isla, así como la flora y la fauna con miras a establecer ahí una colonia penal. En esta expedición participaron los connotados científicos Henry Pittier y Anastasio Alfaro, del Museo Nacional. Ambos brindan un excelente informe donde describen gran parte de los recursos naturales. Asimismo, aportan un listado de la flora y de la fauna más grande en ese momento.

BosquenubosoNo obstante, esta isla ya había sido visitada desde siglos atrás por otros naturalistas y viajeros que habían recolectado muestras de plantas como el bucanero William Dampier en 1648 y las de George Barclay de 1868, que aún se conservan así como algunos ejemplares de aves por Barclay & Menziesse de 1838.

En la actualidad el Departamento de Historia Natural del Museo Nacional está llevando a cabo un estudio de documentación de la flora y fauna de esta isla para contribuir a su mayor conocimiento, divulgación y conservación. Durante las giras de campo se captura en imágenes, videos y grabaciones de audio las distintas especies de flora y fauna, así como los bosques, ríos, playas y acantilados que forman el paisaje. Todos estos productos serán puestos al servicio del público a través del Portal Nacional de Biodiversidad (http://ecobiosis.museocostarica.go.cr/).

HongoSin duda para todos los costarricenses es fascinante pensar en un viaje a la Isla del Coco.  La travesía tarda 36 horas en barco para recorrer los 532 km de distancia que la separan del continente.  El barco llega a la isla en la madrugada y la primera impresión del viajero es el entorno oscuro de la masa de tierra recortado contra la leve claridad del cielo y el mar.

Conforme el día va aclarando se empieza a ver los detalles de esta isla, sus acantilados, altas cascadas y la tupida vegetación. Estamos en Bahía Chatham, una de las dos junto a Bahía Wafer donde se puede desembarcar. Es en esta última donde se encuentra la estación principal de guardaparques. Hasta ahí hay que trasladarse en un bote rápido, pasando al frente de las pequeñas pero bellas islas Manuelita, Pájara y Cáscara, que son importantes sitios de anidamiento y descanso de aves marinas.

LagartijaBahía Wafer es una pequeña planicie bordeada por empinadas colinas. Hacia el lado oeste se encuentra el río Genio que sirve como fuente de energía hidroeléctrica. En este sitio es donde empieza el sendero que conduce al cerro Iglesias, punto más alto de la isla a casi 600 metros sobre el nivel del mar. La topografía de la isla es sumamente escarpada e irregular. Una vez que se abandona la planicie de Wafer, el resto son filas, cerros y hondonadas que hay que escalar o bajar según sea el caso.

Rápidamente el viajero se da cuenta que la exuberante vegetación está compuesta por muy pocas especies de árboles, en su mayoría árboles de hierro o palos de hierro, una especie endémica de esta isla que posee una madera durísima, algunos higuerones, aguacatillos, algunas especies de “lengua de vaca”, palmitos y el guarumo de Pittier muy común en sitios abiertos, así como el copey que crece cerca de los acantilados y es utilizado como sitio de anidación de aves marinas.

Palohierro2Hay que aclarar que el clima en es sumamente lluvioso, con muy poca diferencia de estaciones. Es así como esta isla prácticamente es una esponja llena de agua dulce, con numerosos ríos y riachuelos que la recorren en todas direcciones y son devueltos al mar en forma de espectaculares cataratas.

Conforme se asciende en el terreno y a partir de los 450 metros de altitud las nubes comienzan a rozar los árboles y las condiciones de la vegetación cambian. Los troncos y ramas de los árboles se encuentran completamente cubiertos de musgos, helechos, bromelias y orquídeas, es el bosque nuboso. En el suelo abundan los helechos arborescentes, arbustos y algunas hierbas. Este tipo de vegetación es la que cubre los cerros más altos: Iglesias, Pelón y Jesús Jiménez, entre los principales.

PalomitaEn el resto de la isla, salvo el que comunica ambas bahías por tierra no hay más senderos. Las caminatas se deben hacer gracias a la ayuda del GPS y algunas marcas en la montaña dejadas por otros viajeros. Es de esta manera que se puede llegar a la parte alta de la cuenca del río Iglesias. Una impresionante hondonada con laderas muy empinadas. Es posible que por estas condiciones sea junto a la parte sur de la isla, hasta el cabo Dampier, la parte más prístina y conservada, que ha sido poco modificada por la presencia del humano y los animales que este ha introducido.

En el tiempo geológico esta isla es joven por lo que el proceso de colonización por parte de plantas y animales que llegan naturalmente es continuo. En total se conoce un poco más de 275 especies de plantas, 38 de ellas endémicas de la isla. Aparte de eso existe una rica flora de musgos, hongos y líquenes.

pinzonEn cuanto a la fauna existen tres especies de aves endémicas nacionales: El pinzón, el cuclillo y el mosquerito de la Isla del Coco. Además, se conocen otras 11 especies que son residentes y 134 que son visitantes. Entre ellas resaltan las fragatas, los piqueros, aves playeras, gaviotas, charranes, garzas y reinitas. En cierta época del año es posible observar en los bosques un charrán de color blanco muy bello conocido como Palomita del Espíritu Santo, que revolotea y se posa en el aire muy cerca de la cabeza de los visitantes. Existe una especie endémica de lagartija y otra de gecko.

No existen especies de mamíferos terrestres nativos de esta isla. En la actualidad los mamíferos que se pueden ver fueron introducidos por los humanos: cerdos domésticos, venados, gatos y ratas.

Al abandonar la isla, uno queda con la sensación que debe volver, que aún hay mucho que conocer y explorar. Esperamos que muy pronto usted pueda disfrutar de las bellezas de este tesoro a través de nuestro sitio en internet.

Fotografías:
Bosque Nuboso. A. Estrada
Hongo Stereum ostrea de la Isla del Coco. E.Herrera
Lagartija de la Isla del Coco. A.Estrada
Palo de hierro, nombre científico: Sacoglottis holdridgei. A. Estrada
Palomita Espíritu, nombre científico: Santo Gygis alba. A. Estrada
Pinzón de la Isla del Coco, nombre científico: Pinaroloxias inornata. S.Bolaños