Estambul: historia, museos y golpe de estado

Vista de la ciudad de Estambul. Foto F. Corrales

Llegué a Estambul como parte de la delegación costarricense a la 40ava Reunión del Comité de Patrimonio Mundial. Además del cumplimiento de las obligaciones oficiales la visita era una oportunidad para explorar y experimentar una de las ciudades más fascinantes del mundo.

Situada a orillas del estrecho del Bósforo, que conecta el Mediterráneo con el Mar Negro, Estambul es la versión actual de uno de los asentamientos más estratégicos de la historia, punto de contacto entre Europa y Asia. El emplazamiento fue siempre muy codiciado y por tanto testigo de muchos eventos históricos, de tomas y destrucciones que no lograron borrar la memoria de quienes vivieron ahí. Un paraíso para los arqueólogos e historiadores.

BosforoEstambul es, a la vez, la suma de muchas ciudades anteriores. Hay una densidad histórica que se observa en cada esquina, mucha de la cual ha sido conservada. Bajo la superficie actual permanecen los vestigios que sobrevivieron a las sucesivas ocupaciones. Al recorrer la ciudad actual están presentes las ciudades precedentes, no completamente desvanecidas, que en su momento deslumbraron a los ocupantes y viajeros. Constantinopla, Bizancio, Estambul y otros nombres que se pierden en el tiempo de cuando era solo colinas flanqueando el estrecho.

Es de esas ciudades inmemoriales que guarda la reminiscencia de diversas etnias y, además, fue cabeza de imperios. La denominada península histórica, donde se concentran los mayores vestigios de las ocupaciones, griegas, romanas, bizantinas y otomanas fue declarado patrimonio de la humanidad. Un perfil inconfundible dominado por cúpulas y minaretes que se alza más allá del Cuerno de Oro.

MuseoRecorrí la ciudad con la guía que me había dado la lectura del libro Estambul Ciudad y memorias de Orhan Pamuk, premio Nobel de Literatura de 2006. Al llegar, ya había cierta familiaridad con la vista de los barcos atravesando el estrecho, las viejas casas de madera, sus barrios de aire europeo, sus mezquitas, palacios y cafés.

Del mismo autor, allá, descubrí su novela El Museo de la Inocencia, la cual me hizo además ver la ciudad como el escenario de fondo de un amor obsesivo. Pero, la novela además tiene como complemento el museo del mismo nombre. Este museo, compuesto de objetos que le recuerdan al personaje del libro a su amada, fue galardonado en el 2014 como el Museo Europeo del Año por el Foro Europeo de Museos. Los objetos de la colección, además, proporcionan un panorama de Estambul y su sociedad en las décadas de los 1970 y 1980. A quien guste de las historias de amor trágico, el ambiente exótico y los museos debe leer el libro y si fuera posible visitar el museo.

celebracionUn intento de golpe de Estado rompió la tranquilidad de un viernes en la noche de una ciudad que no duerme. Ya días antes un atentado en el aeropuerto había recordado a los habitantes de violencias anteriores. Tampoco dormí esa noche, con los tiroteos y los vuelos rasantes de los cazas rompiendo la barrera del sonido. Al día siguiente me mezclé en la multitud que festejaba el fracaso del golpe.

La tranquilidad en Estambul es siempre momentánea si contemplamos, a través de los siglos, los momentos de apogeo de la ciudad, pero también las invasiones, guerras y destrucciones que ha sufrido. Edificada, arrasada, incendiada y reconstruida múltiples veces, Estambul se enfrenta como siempre a cambios y ambiciones políticas; el Bósforo es un tajo, una herida que da vida y muerte y establece el sino de la ciudad.

Fotografías:

Museo de la Inocencia. F. Corrales

Celebración del fallido golpe de estado. 16 de julio 2016. F. Corrales