El Museo Nacional utilizará tecnología de avanzada en las investigaciones arqueológicas

De izquierda a derecha: Myrna Rojas, Ricardo y Bernal Monge, Rocío Fernández, Ricardo y Sebastián Vázquez. Foto W. Segura

El Museo Nacional de Costa Rica recibió el pasado25 de mayo la donación por parte de los señores Bernal y Ricardo Monge, de un georadar o radar de penetración del suelo (GPR por sus siglas en inglés).

Según don Ricardo, donar este aparato es “una manera de devolverle al país lo que nos da a sus ciudadanos y ciudadanas en una área de tanta relevancia histórica y cultural como el patrimonio arqueológico”… “La gente en este país no está enterada de que lo más importante y rico está en la tierra, enterrado, una extraordinaria fuente de turismo”.

Valorado en 22 mil dólares, es un equipo que funciona con hondas que detectan diferencias en las densidades de objetos sepultados. Con este equipo, los arqueólogos del MNCR podrán divisar posibles materiales y/o estructuras antes de ser excavadas, lo que les ahorrará tiempo y trabajo en el rescate e investigación de sitios arqueológicos.

georadar300Según explicó el arqueólogo Ricardo Vázquez “los datos obtenidos a través del GPR pueden ser modelados por medio de programas informáticos, como perfiles en dos dimensiones, como mapas de amplitud o como isoformas en tres dimensiones”. Estas últimas son similares a las tomografías que se toman en el campo médico.

Vázquez enfatizó en que “esta tecnología brinda mayor rapidez en el proceso del trabajo arqueológico. Ahorra tiempo en razón de disminuir excavaciones exploratorias y orientarlas de mejor manera a zonas específicas de los sitios. Puede dar indicios de los tipos de contextos antes de excavarlos, en términos de su densidad o cantidad de evidencias, profundidad estratigráfica y distribución en el espacio tridimensional que ocupan bajo superficie”. Esta información es de gran relevancia en cuanto a la programación y cálculo presupuestario de los trabajos.

Existen varios tipos de georadares; para este en específico se hizo una labor investigativa que optimizara la compra. Es así como se optó por la adquisición del modelo SIR-3000 manufacturado por la empresa GSSI. Según el arqueólogo “fue sopesada la durabilidad y vigencia tecnológica del equipo, la disponibilidad de programas informáticos eficientes para su uso, el funcionamiento bajo condiciones climáticas de alta radiación solar y humedad”. Dicho modelo fue adquirido con una antena que proporciona alcance hasta poco más de 4 m bajo superficie y otros periféricos.

La tecnología que utiliza este tipo de georadar es completamente nueva, es por esto que en el mes de agosto, el científico y especialista estadounidense, Lawrence Conyers de la Universidad de Denver, estará en Costa Rica, para capacitar a un equipo de arqueólogos en la optimización del uso del georadar.

Inicialmente el GPR será utilizado en los sitios “Las Mercedes” en Guácimo de Limón, “Piedra Alegre” en Pital de San Carlos y “Finca 6” en Palmar Sur de Osa. Este último yacimiento cuenta con declaratoria de Patrimonio Mundial por la Unesco, mientras que  “Las Mercedes” en un yacimiento con arquitectura monumental en terrenos de la Universidad EARTH, donde se encuentra en un área de reserva cuidada por esa institución académica y  “Piedra Verde”, por su lado, es objeto de una investigación en proceso, dentro de la arqueológicamente poco conocida vertiente Norte del país.