La Gestión del Patrimonio Arqueológico del Delta del Diquís

Excavación en el sitio arqueológico El Silencio

La labor que el Museo Nacional de Costa Rica lleva a cabo en los sitios arqueológicos con esferas de piedra en el Delta del Diquís, cantón de Osa, ha sido en muchos aspectos una labor pionera. Surgió de la investigación y se ha ido complejizando gradualmente para incorporar la protección y conservación del patrimonio arqueológico. Además, en conjunto con organizaciones comunales y el gobierno municipal, se desarrollan diversas actividades en pro del patrimonio cultural de la zona y apropiación de la historia local.

La gestión del patrimonio cultural que se guía por modelos verticales o descendentes, implementados por entidades estatales, enfrenta el problema de normas que se deben cumplir sin tomar en cuenta la posición de las comunidades. Sin embargo, ahora hay planteamientos complementarios de tipo horizontal o ascendentes que establecen mecanismos consultivos y participativos para asegurar la supervivencia del patrimonio a largo plazo.

La experiencia del Museo Nacional de Costa Rica con la comunidad del cantón de Osa, desde la década de los años 1990, para la gestión del patrimonio arqueológico, puede caracterizarse como la búsqueda de un balance entre los dos enfoques.

El Museo ha venido desarrollando una relación más horizontal con varias organizaciones locales como la Municipalidad de Osa, la Cooperativa de Servicios Múltiples (SURCOOP) y la Asociación de Desarrollo de Palmar Sur y de esa manera la comunidad se involucra de una manera cada vez más activa en la gestión y apropiación del patrimonio arqueológico. Esto se enmarca dentro del desarrollo de alternativas económicas en una zona empobrecida, pero con un gran potencial económico a partir de sus recursos naturales y culturales.

Este proceso se ha profundizado desde que el Estado costarricense incluyó en la Lista Tentativa de sitios de patrimonio mundial de la UNESCO la propuesta de los “Asentamientos cacicales precolombinos con esferas de piedra en el Diquís” con el fin de  reconocer la singularidad de los procesos de desarrollo en tiempos precolombinos.

El proceso ha sido largo por la escasa experiencia del país en la gestión de su patrimonio arqueológico. Esto último ha implicado una serie de acciones y ajustes institucionales y la revisión de los procedimientos tradicionales del Museo que aún están en marcha. Hay un involucramiento gradual en nuevas tareas y relaciones con diversas instituciones y organizaciones locales.

Lo anterior se liga a una divulgación constante de la información y la expectativa levantada por la candidatura lo que ha permitido revalorar el patrimonio arqueológico de la zona sur y ha permitido darlo a conocer a nivel nacional e internacional de una manera que antes no se había logrado, generando opinión y participación de grupos diversos.

I. Comunidad y patrimonio arqueológico

Niños y EsferasLos bienes patrimoniales poseen diversos valores culturales relacionados con los pobladores actuales que deben tomarse en cuenta al momento de promover su salvaguarda y manejo. Entre estos valores se destacan los de identidad así como los lazos emocionales de la sociedad hacia objetos o sitios específicos.

Los pobladores del cantón de Osa han generado una clara identificación con el patrimonio arqueológico y en especial las esferas de piedra. La población actual debe su configuración a los procesos migratorios fomentados por las plantaciones extensivas de banano entre los años 1940 y los 1980 que llevaron a una amalgama entre los pobladores locales, que incluían a descendientes de las antiguas poblaciones indígenas, y los migrantes llegados en el apogeo bananero.

Luego del fin del enclave bananero buena parte de la población permaneció en la zona y sus descendientes, en su proceso constante de construcción de identidad, han tomado el legado precolombino como uno de sus referentes. Ejemplo de esto han sido las luchas concretas para proteger el patrimonio arqueológico, incluyendo movilizaciones populares para evitar la salida de esferas de piedra del cantón. Estas acciones forman parte del imaginario colectivo y han convertido las esferas en emblemas de la comunidad.

Con este antecedente, en la toma de decisiones se busca respetar los valores que sobre el patrimonio arqueológico ha generado la comunidad, en la búsqueda de una conservación integrada conciliando los requisitos prácticos con los del patrimonio.

También se contempla que la protección de los sitios patrimoniales puede generar beneficios a la comunidad por medio de la visitación. Para esto es necesario integrar a las partes interesadas, en especial a las comunidades inmediatamente adyacentes.

El turismo en Costa Rica se ha enfocado en lo natural y ahora hay necesidad de diversificación. La oferta turística de Osa se ha centrado en el “borde exterior” costero, con dominio de extranjeros. La ubicación de los sitios arqueológicos hacia el “interior” abre la posibilidad de un beneficio para los focos de población local. Pasos en este sentido han sido el desarrollo de convenios de co-gestión como en el caso de Finca 6, en estrecha relación con la cooperativa SURCOOP, formada por ex trabajadores bananeros, y Batambal, junto con indígenas y mestizos. También se tiene la organización conjunta con grupos locales del Festival de las Esferas que se realiza anualmente desde 2006

II. La gestión de los sitios arqueológicos

SilencioEl manejo y gestión de los sitios arqueológico viene como la consecuencia lógica de su investigación, protección y conservación. La adquisición de propiedades es un tema clave; ya que es hasta que se aseguran los terrenos donde se encuentra el sitio que se pueden programar acciones a largo plazo. Ya se cuenta con la propiedad de tres sitios arqueológicos: Finca 6, Grijalba-2 y Batambal y se realizan gestiones para la adquisición de una propiedad en El Silencio y consolidar un circuito arqueológico.

Finalmente el Estado costarricense, por medio del Museo Nacional, está tomando pasos efectivos para asegurar la propiedad de sitios arqueológicos. En este punto el país ha mostrado un notable atraso; Finca 6 es apenas el segundo sitio arqueológico, después de Guayabo de Turrialba, para el cual hay un plan de apertura al público.
En las propiedades adquiridas se busca integrar la evidencia arqueológica con zonas de regeneración natural. Muy importante en este concepto es la visitación con fines educativos y recreativos y su articulación con  iniciativas de desarrollo local y regional.

La visión es “convertirse en un modelo de gestión sostenible e innovadora del patrimonio cultural y natural con importancia mundial y beneficio local”. El plan de gestión implica políticas institucionales, desde una perspectiva de servicio al público, interacción con las comunidades, interpretación, educación, investigación en el campo arqueológico y natural y conservación. El proceso debe estar sometido a evaluación y adecuación constante para responder a las aspiraciones de los actores locales.

La nueva gestión del patrimonio arqueológico del delta del Diquís ha conllevado cambios en los diversos campos de acción del Museo Nacional con una participación más activa en la conservación y gestión del patrimonio y la relación con la comunidad. Se participa ahora una red de actividades integrando cultura y naturaleza con la cooperación entre comunidad, investigadores, autoridades gubernamentales y el sector privado.