El voto femenino en la democracia costarricense

En la exhibición hay un apartado de mujeres destacasa en la poítica costarricense. Al centro Ángela Acuña Braun

“El concepto de “democracia” no es algo que atañe únicamente a los políticos, a los jueces o a los magistrados. La democracia somos “usted” y “yo”.

En la reciente exhibición del Museo Nacional y el Tribunal Supremo de Elecciones "Vivamos la Democracia" el tema principal es mostrar el largo camino hacia las libertades electorales desde las Cortes de Cádiz hasta el presente. Los temas se trabajaron con un enfoque histórico pero eminentemente didáctico. Uno de los temas que más ha captado la atención del público, es el voto femenino.

Durante el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, las mujeres no pudieron ejercer su derecho a votar.  Este derecho les fue negado por más de ciento cincuenta años.

Pero en 1923, surgió la Liga Feminista de Costa Rica, primera organización que proclamó la lucha por la emancipación de las mujeres en nuestro país. Su presidenta, la abogada Ángela Acuña Braun (1888–1985), luchó por los derechos de las mujeres y de los infantes.

Desde su creación, la Liga insistió año tras año ante el Congreso para que se les reconociera a las mujeres el derecho al sufragio. Gracias a su tenacidad y su perseverancia este reconocimiento se hizo realidad en la Constitución de 1949.

A la izquierda Bernarda Vásquez, la primera mujer que voto en Costa RicaCon la conquista del derecho al voto, el 30 de julio de 1950, las mujeres votan por primera vez. Ese día se realizó un plebiscito para determinar si los caseríos de La Tigra y La Fortuna seguían formando parte del cantón de San Carlos. Es en esa elección que sale a relucir el nombre de Bernarda Vásquez Méndez, una campesina de La Tigra quien pasa a la historia como la primera mujer en ejercer el voto  en Costa Rica.

Sin embargo, es en las elecciones de 1953 cuando una nueva página en la historia del voto femenino se escribe. En ese año resultan electas las primeras diputadas: María Teresa Obregón, Ana Rosa Chacón y Estela Quesada.

Han pasado 63 años desde el primer voto femenino en Costa Rica y a la fecha son muchos los avances que se han logrado en ese sentido. Es larga la lista de mujeres que se podrían mencionar que con su trabajo incansable por la equidad y la justicia decidieron comprometerse y participar activamente en la política.

Sin embargo, dadas las características del sistema de dominación que por tanto tiempo imperó en la sociedad, que le daba la primacía al varón, fue necesario legislar y acordar porcentajes de participación femenina en todos los puestos de elección popular.  Es así como en el 2001 se aprobó que todas las estructuras partidarias y asambleas de partido estuviesen integradas por una cuota mínima del 40% de mujeres.

Estela Quesada, una de las primeras diputadas en Costa RicaEn 2009 se aumentó al 50% el porcentaje de mujeres que integrarían todas las listas de puestos elegibles con lo que se logró la paridad en la representación. Los nombres deben colocarse de manera alterna para impedir que dos personas del mismo sexo puedan estar de forma consecutiva en la misma nómina.

Las luchas políticas que impulsaron las mujeres de la Liga Feminista Costarricense, que les otorgó el derecho al voto y la oportunidad de elegir y ser electas, representan un hito histórico fundamental que contribuyó a ampliar la democracia costarricense.  Al mismo tiempo sirvieron para marcar una huella imborrable en las luchas por eliminar las desigualdades, la discriminación y la violencia hacia las mujeres y hacia otros grupos vistos como minorías en nuestra sociedad.

Es nuestro deber como ciudadanos participar y debatir los asuntos públicos de nuestro país. Si cada uno asume un rol activo en la vida de su comunidad, con compromiso y responsabilidad lograremos mejorar la sociedad, empezando por el ambiente en que cada uno se desenvuelve.