Esculturas impresas en 3D destacan en la Sala de Historia de Costa Rica

Las esculturas impresas en 3D son exactamente los mismos bailarines que aparecen en la fotografía. Foto L. Bermúdez

Siete grandes personajes sobresalen a lo largo de la exhibición de “Historia de Costa Rica”: dos bailarines de la yegüita, un soldado de la guerra del 48 y otro del 56, un zapatero, un niño y una enfermera, así como la réplica exacta del Monumento Nacional. Esto no tendría nada de extraño en una exhibición de historia, sino fuera que cada uno de ellos fue elaborado en una impresora 3D.

enfermera2Esta es una de las novedades que trae la exhibición permanente del Museo Nacional “Historia de Costa Rica, siglos XVI-XXI”, figuras en tamaño humano que representan personajes y eventos importantes de la vida de los costarricenses. “Cada uno de estos personajes fue escaneado de una persona real, pero no modelos cualquiera, son personas vinculadas al evento que están representando. Por ejemplo, las esculturas de los bailarines de la yegüita son exactamente los mismos que vamos a ver en la fotografía que está en la exhibición”, aclaró la curadora Gabriela Villalobos.

tamaraPara esta nueva exhibición se pensó en utilizar tecnología novedosa, encontramos la forma de solventar un tema museográfico de forma sencilla, creativa y amigable con el ambiente, pues las esculturas están impresas en un material llamado PLA (ácido poliláctico), un material derivado del maíz  biodegradable y de alta durabilidad, pero los desechos se degradan rápidamente bajo procesos naturales, especificó Tamara Hilje, ingeniera a cargo de la impresión de las esculturas.

La novedad no es la impresión 3d, pues desde hace muchos años se utiliza,  lo que es nuevo es hacer figuras escultóricas 3D en tamaño real. “Nuestro taller nació hace tres años, como un emprendimiento paralelo al diseño de producto. Ya habíamos hecho personajes pequeños para artistas y eventos, pero no de tamaño natural. Cuando el Museo me contactó me di a la tarea de investigar y me di cuenta que en Costa Rica nadie lo había hecho aún, pero en Francia ya habían experimentado hacer personas completas con máquinas parecidas a las que tenemos, así nos arriesgamos, confiamos en el proceso y lo logramos con resultados muy satisfactorios” explicó la ingeniera.

El proceso de impresión
retopologiaEl camino para llegar a tener una escultura como estas es largo, cada personaje tardó 650 horas en imprimirse, fue necesario imprimir un promedio de 33 piezas por escultura, que después fueron ensambladas de forma manual para darles forma y acabado.

El proceso inicia con el  escaneo de cada personaje, después se llevan a la computadora y con el software adecuado se hace un estudio de cada persona con el fin de acentuar los detalles y conseguir cualquier otra pieza que fuera necesaria para la representación del personaje.

Después cada pieza esculpida en digital, se revisa y se hacen las correcciones necesarias, “esta es una de las ventajas que tiene este tipo de impresión, que permite hacer cambios antes de hacer la escultura” explicó Tamara.

Una vez que se tiene la imagen deseada en la computadora, se divide por piezas para que cada una se imprima en el volumen máximo que dan las máquinas del taller, posteriormente se ensambla y se le da el acabado final, este fue quizá el mayor reto, fue como un rompecabezas, cada pieza debía calzar y parecer que era una sola. Después de eso había que darles el acabado satinado mate que el Museo quería a la escultura y el color plateado que requería el monumento, explicó.

El trabajo final son piezas muy representativas, de alta durabilidad, algunas de ellas hasta se pueden tocar buscando que la sala sea más inclusiva. “Este es nuestro trabajo más grande y espero con esta experiencia y el resultado final, que más clientes se animen a usar el 3D”, concluyó Tamara.