El trabajo continuo de gestión y conservación de los sitios arqueológicos

Visita de especialistas de México y Costa Rica al sitio arqueológico Batambal. Foto: F. Corrales

La declaratoria de los sitios cacicales con esferas de piedra del Diquís como Patrimonio de la Humanidad en el 2014, es sin duda, el inicio de un proceso que ha requerido de mucha investigación y aprendizaje por parte de un grupo de especialistas del Museo Nacional, en campos como la arqueología, restauración, geología, química, biología, educación y gestión cultural. Es el primer conjunto de sitios arqueológicos en Costa Rica elevado a esta categoría, por lo que cada paso en pro de la mejora y conservación son nuevos desafíos, es por esto que los profesionales costarricenses buscaron la asesoría de especialistas mexicanos, un país con amplia experiencia en temas de arqueología, conservación y patrimonio.

Durante una semana entre el 29 de agosto y el 2 de septiembre, visitaron el país en reuniones de seguimiento la arqueóloga Verónica Ortega, subdirectora de la Ciudad Prehispánica de Teotihuacán y quien ha trabajado junto a los especialistas del Museo el tema de los planes de gestión y comunidad  y la doctora Isabel Medina,  especialista en conservación y gestión del patrimonio arqueológico, actualmente es restauradora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México y asesora en materia de conservación arqueológica, particularmente para escultura en piedra.

Ambas especialistas visitaron el país con anterioridad y dejaron sus impresiones y recomendaciones, las cuales fueron retomadas en este seguimiento.

“En el área de conservación se han logrado avances fundamentales”
visita1Isabel Medina estuvo en Costa Rica en  mayo del 2013, desde entonces asegura encontrar mejoras en muchos niveles, “en el área de conservación se han logrado avances fundamentales en la formación de una red de investigadores, que están abordando aspectos de geología, química y biología, cuyos insumos son sustanciales para conocer al patrimonio arqueológico, identificar las problemáticas específicas y de ahí partir para  la toma de decisiones”. Destacó  acciones particulares y muy necesarias como la instalación del techo en la esfera de El Silencio, el mantenimiento y otras medidas que se han tomado alrededor del sitio para el manejo de las aguas, así como la culminación de la primera fase de museo de sitio de Finca 6.

En lo humano, la especialista puso especial énfasis  en la consolidación del equipo de trabajo, así como sus conocimientos en cuanto a la gestión y conservación de bienes arqueológicos y las implicaciones de tener una nominación de patrimonio mundial. “Ha sido, dichosamente, un proceso en el que yo veo una consolidacion considerable que será la base para todas las tareas que vienen”.

Durante esta temporada de trabajo 2016, Medina visitó los 4 sitios arqueológicos (Finca 6, Batambal, el Silencio y Grijalba-2)  y se discutieron  aspectos de gestión en cuanto a conservación y los avances que el equipo de conservadores costarricenses tiene  en términos de investigación e intervenciones específicas.
“Entre los acuerdos de esta visita, está el establecimiento de una colaboración continua y metódica en el tema de la conservación,  nuestra idea es formar una red de cooperación continua para apoyar el proceso de planificación que en estos días hemos revisado y fortalecido” puntualizó.

Medina concluyó reconociendo el trabajo de los conservadores costarricenses, “es  de entender que conservar bienes arqueológicos in situ de esta envergadura es un nuevo reto en Costa Rica y van bien por ese camino, aprenden rápido, no están tomando decisiones apresuradas, sino responsables e informadas”.

“En solo un año ya se ven acciones concretas”
ElSilencioPor su parte, la Dra. Verónica Ortega, arqueóloga, subdirectora de la zona arqueológica de Teotihuacán, México  es  quien ha trabajado de la mano de especialistas del Museo Nacional en el fortalecimiento de los planes de gestión para la conservación y mantenimiento de estos sitios cacicales con esferas de piedra del Diquís.

“Después de un año de haber visitado los sitios arqueológicos con esferas de piedra en la zona del Diquís, en esta visita me ha sorprendido muy  gratamente los avances positivos que han tenido, se nota una presencia mucho más fortalecida por parte del Museo, pero sobre todo hay una gestión más estable en los sitios, particularmente en Finca 6, donde existe una estructura operativa,  administrativa y continua, con personal y lo cual muestra el avance que se tiene en el nivel de  mantenimiento de los cuatro sitios”, fue la expresión contundente de Verónica Ortega.

La arqueóloga visitó el país en septiembre del 2015, en ese entonces dejó recomendaciones y sugerencias, que el equipo del Museo Nacional toma en cuenta, en un proceso sistemático y continuo de mejoramiento.
“En solo un año ya se ven acciones concretas, que buscan revertir algunos de los efectos negativos que había tenido el medio ambiente sobre los sitios arqueológicos, la conservación de la esfera de El Silencio y la presencia continua de personal del Museo,  vigilantes y atentos a las causas de afectación en diferentes ámbitos, son fundamentales en un proceso que debe ser lento y responsable”, apuntó Ortega.

Si bien es cierto el Museo Nacional forma parte activa de la comunidad y quien lleva la batuta en materia de arqueología y conservación, Ortega enfatiza en que no todo el trabajo debe recaer sobre la institución y que por el contrario, debe de ser un proyecto que involucre más a la comunidad y al gobierno local.

En esta segunda visita, el énfasis del trabajo con la arqueóloga se centró en la revisión del plan de gestión de los sitios arqueológicos, un documento que solicita la UNESCO y donde se establecen estrategias y normas generales, con objetivos específicos relacionados con el valor excepcional y el entorno que rodea al  bien patrimonial.

En esta misma línea, la UNESCO acordó en el 2014, adaptar una guía para América Latina y el Caribe, de lo que llamaron las “5c” (credibilidad, conservación, comunicación, capacidades y comunidad), en donde se trate de involucrar todos estos elementos en el manejo del sitio. “Estas líneas están apenas implementándose, son pocos los países que las aplican en su estrategia y Costa Rica es de los primeros, pienso que esto va a ser ejemplo para el resto de países centroamericanos”, puntualizó Ortega.

Finalmente, la especialista recalcó en la estrecha  comunicación que debe de existir con las comunidades “es necesario un mayor involucramiento de toda la gente de la región,  las instituciones gubernamentales y el gobierno local, entender que este es un sitio motor de desarrollo y que se deben forjar las alianzas donde se proteja lo cultural y lo intangible”.

Fotografías en los sitios Finca 6 y El Silencio. Por F. Corrales.