De París a San José: la colección más antigua de la Universidad de Costa Rica

Así luce la sala, de la exhibición "De París a San José, la colección más antigua de la Universidad de Costa Rica". Foto W. Segura

Réplicas del arte clásico helénico, el arte romano y el Renacimiento, piezas que están en los grandes museos de Europa, como la Venus de Milo o el Apolo de Belvedere, fueron la inspiración de artistas costarricenses, estudiantes de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica desde 1897.

Hoy, esas réplicas y muchas otras más, son parte de la exhibición “De París a San José: la colección más antigua de la Universidad de Costa Rica, una muestra de 27 litografías y 68 réplicas de bajorrelieves y esculturas de obras de arte clásico europeo, que rinde homenaje a la Universidad de Costa Rica en su 75 aniversario y que corresponde a una iniciativa de la el Museo de la Universidad de Costa Rica (museo +UCR) y la Escuela de Artes Plásticas, con el aporte del Museo Nacional de Costa Rica.

Una invaluable colección
cabezaEsta antigua colección estaba integrada por 352 esculturas, en la actualidad se conservan 211 y  1.442 litografías, de las cuales se conservan 923; según la curadora Laura Raabe, las obras son “copias de obras de arte, principalmente de la antigüedad grecorromana; aunque unas pocas pertenecen a otros períodos como el Antiguo Egipto, Edad Media, Renacimiento y Neoclásico.

Entre las reproducciones más emblemáticas, el visitante puede observar copias exactas de grandes obras como:

•    La Venus de Milo, que se encuentra actualmente en el Museo de Louvre en París. Esta reproducción en yeso tiene un tamaño de 2.17 mts de alto.
•    la Diana Cazadora, que también se encuentra en el Museo de Louvre en París y cuya reproducción en Costa Rica mide 2.11 mts.
•    Apolo de Belvedere, cuyo original está en los Museos del Vaticano en Roma y es la escultura más alta con 2.33 mts.

El reto de la restauración
montaje1Para generaciones de estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas, la colección de yesos y láminas ha sido un referente en su formación académica.

Los docentes Herbert Zamora Rodríguez y Salomón Chaves Badilla y la curadora del museo +UCR,  Laura Raabe, asumieron el reto de restaurar e investigar esta colección. “Estas piezas entrañan parte de la historia social, política, económica y cultural de Costa Rica y -se puede decir- de Latinoamérica. Además, sin duda, no se puede dejar de lado el disfrute estético que provocan” explicó Raabe.

Según la curadora, las piezas de esta colección fueron sometidas a un riguroso proceso de restauración, pues presentaban daños causados por el paso del tiempo, negligencia en su conservación, uso incorrecto en labores didácticas y vandalismo. “El objetivo de la restauración fue detener el proceso de deterioro, y recuperar la pieza en su dimensión funcional, estética y estructural”.
 
montajelaminaExplicó además que la restauración de los yesos partió de una investigación previa sobre sus aspectos históricos, técnicos y estéticos, por lo que se recurrió a la información sobre las obras originales.

Los talleres de restauración de yesos y dibujos se han convertido en espacios de formación en restauración para estudiantes avanzados de la Escuela de Artes Plásticas, quienes aplican técnicas de restauración de arte, sobre piezas como estas, con resultados exitosos.

La colección más antigua de la Universidad de Costa Rica

En 1897, durante la administración del presidente Rafael Yglesias Castro, se creó la Escuela Nacional de Bellas Artes en la Universidad de Santo Tomás. Fue entonces cuando el Estado encargó las piezas a París, para que fueran parte del aprendizaje de los estudiantes de esta Escuela, que estaba bajo la dirección del español Tomás Povedano de Arcos (1847-1943).