Delta de identidades: pasado y presente del Delta del Diquís

Las esferas son parte de la identidad del Cantón de Osa. Fotografía DPM

En muchos países el pasado ha jugado un papel en la construcción de identidad nacionalista. En el caso de Costa Rica el pasado precolombino más bien fue negado en la etapa de construcción de identidad nacionalista de fines del siglo XIX y principios del XX. Actualmente hay una mayor identificación de los pobladores actuales con su pasado indígena y un reconocimiento del mestizaje.

Investigaciones recientes en el campo de la lingüística y de la genética revelan  que los grupos indígenas actuales permanecen en las mismas zonas ancestrales y han permitido postular modelos de desarrollo autóctono que establecen relaciones de grupos actuales con los precolombinos,  a la vez que sirven de referente para proyectar “identidad” a los restos encontrados. Un ejemplo es el uso de la información arqueológica  y su significado en la construcción permanente, pasada y presente, de la identidad cultural en el sureste de Costa Rica con énfasis en el delta del Diquís.

Delta precolombino

Cacicazgos y sitios en el Delta del DiquísLa investigación arqueológica en el delta del Diquís, en el sureste de Costa Rica, ha proporcionado información sobre elementos tales como esferas de piedra; esculturas antro y zoomorfas y ciertos tipos de cerámica que tienen una distribución espacial restringido al delta y territorios cercanos y podrán corresponder con territorios cacicales como los señalados por los españoles en el siglo XVI.

La Gran Chiriquí como región cultural, que se divide entre el sur de Costa Rica y Panamá Oeste, se postuló con base en la distribución de ciertos elementos comunes. Hay algunos elementos que están representados en toda la región (adornos de oro, cerámica policromada, cerámica monocroma sencilla), pero otros elementos, están restringidos territorialmente, y no coinciden necesariamente con las divisiones propuestas, que mantienen un referente nacional moderno.
 
Otros elementos como la cerámica “galleta” (muy delgada), la cerámica negativa o los tazones trípodes (tres patas), aparecen de forma limitada en contextos funerarios principalmente. Sin embargo, estos bienes en vez de reflejar identidad pueden estar más relacionados con status, por medio de la adquisición de bienes exóticos por elites dominantes.

Los restos materiales brindan una posibilidad de identificación de territorios cacicales con algún grado de parentesco. Por ejemplo, la “gente de las esferas” con base en su distribución y frecuencia sobre el paisaje vs la “gente de la cerámica “galleta”” por mencionar dos elementos con distribuciones espaciales contrastantes.
 
Delta indígena

Museo de CurréEl pasado precolombino juega también un papel para los grupos indígenas actuales, como parte de la reivindicación de sus derechos y su reclamo por la exclusión de los discursos oficiales sobre el pasado “nacional”.

En el sur de Costa Rica, los grupos indígenas locales también están en un proceso de apropiación de los elementos arqueológicos y han solicitado la “repatriación” de esferas de piedra a sus comunidades y un papel más activo en la gestión de los sitios arqueológicos.

Como resultado adicional, hay una creciente importancia del pasado para dichos grupos y sus luchas. La solicitud de esferas de piedras por parte de las comunidades de Boruca y Curré/Yímba, los dos principales pueblos borucas, para ser colocadas en museos comunitarios y centros educativos se inscribe en este proceso.

La comunidad indígena boruca del asentamiento IDA/Cañablancal, contigua al sitio arqueológico Batambal fue clave en la protección del sitio y ahora solicitan un papel activo en su manejo.
 
Delta actual

Esfera en el Colegio de OsaNo solamente los grupos indígenas han venido reclamando el pasado precolombino. Grupos mestizos generan derechos, como residentes o ciudadanos, sobre el patrimonio arqueológico cantonal o nacional.

La declaración de sitios con esferas de piedra como Patrimonio de la Humanidad en la lista de la UNESCO, generó un gran interés en la comunidad nacional y ayuda en la incorporación del pasado arqueológico en la identidad cultural del país. Pero, más aún en los habitantes del cantón de Osa, que integra el delta del Diquís dentro de sus límites.

En Osa, cuando inician las plantaciones de banano, muchas personas vinieron del Valle Central y de Guanacaste, pero también de Nicaragua, Panamá y Honduras. La población actual es entonces una amalgama de indígenas de la zona, los primeros colonos y los descendientes de los migrantes laborales desde los años 1940.

Actividades en el Festival de las Esferas. Fotogrfía DPMEstos pobladores se identifican con las esferas y ahora con los sitios arqueológicos, en especial luego de la declaratoria. Un factor importante fue una movilización estudiantil en los 1980 para evitar que dos grandes esferas salieran del cantón. Más recientemente hubo oposición comunal para el movimiento temporal de unas esferas de un parque público a otro. Las esferas se han venido posicionando como el símbolo del cantón y está presente en diversos medios desde el escudo de la municipalidad hasta establecimientos comerciales.

El Festival de las Esferas que se celebra desde 2006 es un punto de síntesis donde se amalgama la divulgación de conocimiento y el entretenimiento. También es una oportunidad de aprovechamiento económico al fomentar la actividad micro-empresarial. Así el pasado precolombino juega un papel importante en la identidad de los “oseños”, algunos de ellos apenas de segunda o tercera generación.

Patrimonio e identidad

Antigüo billete de 5 mil colonesLa identidad pasa no solo por quienes produjeron una cultura material que los diferenciaba como grupo, sino por quienes muchos siglos después son sus descendientes, pero también para comunidades que desde la perspectiva del patrimonio cultural y adscripción geográfico-política dentro de un estado nacional se consideran merecedores de dicho legado.

Los bienes patrimoniales poseen diversos valores culturales relacionados con los pobladores actuales que deben tomarse en cuenta al momento de promover su salvaguarda y manejo. Entre estos valores se destacan los de identidad, relacionados con los lazos emocionales hacia objetos o sitios específicos.

Esto debe llevar a los arqueólogos y a las instituciones a reevaluar los métodos de trabajo y establecer puentes con los grupos actuales, indígenas y mestizos, para considerar los significados de objetos y sitios en su permanente construcción de identidad.