Una colección de los costarricenses, un reto para el Museo Nacional

La cantidad de especímenes ascendió a los 3.5 millones. Fotografías Wendy Segura, DPM

La segunda colección biológica más grande de Latinoamérica está en Costa Rica y administrada por el Museo Nacional desde el pasado 27 de marzo. Con la entrega de los más de 3.5 millones de especímenes que el INBio le hizo al Museo, esta colección compuesta principalmente por artrópodos (invertebrados), plantas y hongos, se une a la ya existente en el Museo, algunos de éstos con 128 años de antigüedad.

Para Rodrigo Gámez, fundador y presidente del INBio unir ambas colecciones va en beneficio de Costa Rica, de “la educación y en la promoción de la cultura, una cultura autóctona donde uno de sus pilares es la identificación del ciudadano con la rica naturaleza de su país”.

La decisión de que sea el Museo Nacional quien asuma esas colecciones obedece a que es la única institución que por ley puede recibirlas, catalogadas como patrimonio del Estado, explicó Cecilia Pineda, jefa del Departamento de Historia Natural.
De momento los especímenes quedarán albergados en un inmueble en Santo Domingo de Heredia, propiedad del Servicio de Fitosanitario del Estado, institución del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Un trabajo de meses
coleccionesDesde hace 25 años el INBio venía colectando, catalogando y estudiando la biología de Costa Rica, 1800 publicaciones generadas a partir del uso de estas colecciones lo confirman, sin embargo “la institución no estaba en posición de seguirlas desarrollando y custodiando –las colecciones- debido a la significativa reducción de los fondos de cooperación internacional disponibles para en este tipo de actividades”, indicó Rándall García, Director General del Instituto.

Es entonces cuando en mayo del 2014, el INBio y el Gobierno de Costa Rica, representado por los entonces  ministros del MAG, Cultura y Juventud, MINAE y MICIT, firmaron un “acuerdo de traslado, asesoría y apoyo de las colecciones de biodiversidad de INBio al Estado costarricense”,  desde entonces el Museo Nacional trabaja en una serie de acciones para que el traslado se haga de forma ordenada.

Según Rocío Fernández, directora del Museo, “desde hace nueve meses la institución ha trabajado con tenacidad y compromiso, la Junta Administrativa aceptó las colecciones, pero subrayó la necesidad de que se generen desde el Estado, recursos económicos para preservar la condición patrimonial”.

escarabajosPor su parte la ministra de Cultura y Juventud, Elizabeth Fonseca  reconoció el trabajo de negociación que a lo largo de estos meses se ha llevado a cabo para  llegar a este momento  “ha implicado mucho trabajo, por parte de personeros del INBio y de los diferentes ministerios involucrados, especialmente el Ministerio de Cultura y el Museo Nacional, entre otros entes”.

Cecilia Pineda, jefa del Departamento de Historia Natural explicó que  con la entrega de esta colección, el Museo enfrenta nuevos retos, “el más inmediato, en corto y mediano plazo y con el aval del Estado, es preciso desarrollar la infraestructura necesaria para poder integrar los sistemas de información con que ambas instituciones han administrado, divulgado y puesto a disposición de la sociedad los datos asociados a las colecciones de biodiversidad. De igual forma la construcción de un edificio que permita unir físicamente ambas colecciones, propiciando con ello mejores servicios de consulta al público, mejor resguardo y custodia de los especímenes”. La construcción de este edificio de 6381 metros cuadrados en Pavas tendrá una inversión de 3170 millones de colones.

El primer paso fue una auditoría
aracnidosDesde agosto del 2014, se inició un proceso de auditoría de las colecciones, el objetivo era conocer con exactitud la colección que estaba entregando el INBio para tomar las decisiones correctas con respecto a la misma.

Es así como inicia un proceso que se dividió en dos partes. La denominada “etapa preliminar” que fue un proceso de planificación y se llevó a cabo entre agosto y septiembre del 2014, mientras que en noviembre inició la segunda etapa, denominada como “etapa de campo”, que consistió en ir al lugar y tomar muestras de cada una de las colecciones para auditarlas.

Según Freddy Gutiérrez, auditor del Museo Nacional, en la primera etapa de planificación se buscó conocer al máximo cada una de las colecciones, para de esta forma determinar las particularidades de cada una y prever de una vez las dificultades que pudieran tener y corregirlas antes del proceso de campo.

Y ese proceso de planificación fue tan exitoso que la auditoría se redujo en tiempo a un mes. Gutiérrez explicó que cada uno de los 12 miembros del equipo ya sabía qué hacer en casos especiales, por lo que no hubo atrasos en la auditoría.

Según el auditor del Museo, entre las conclusiones que se desprenden es que el estado de la colección es bueno, la curaduría es adecuada y el estado de conservación es óptimo, sin embargo hay algunos datos que mejorar, como por ejemplo ejemplares en préstamo que se deben de regresar a la colección y especímenes que por falta de espacio están en cajas.

La colección es muy importante, la curaduría de las plantas tipo (ejemplares con los cuales se determina una especie) y las plantas montadas y registradas es muy buena y cumple con los estándares internacionales.

Eproceso de auditoriaxisten especímenes de plantas sin montar y registrar que están en buen estado, sin embargo hay un grupo de especímenes, sobre todo de artrópodos (invertebrados- insectos, arácnidos, crustáceos, etc.) que están sin registrar y cuyo estado es crítico.
Además se concluyó que la base de datos ATTA, que es la que alberga la información relevante para el estudio de estas colecciones, es muy buena, pero está desactualizada.

Toda esta auditoría determinó la responsabilidad y el fuerte trabajo por parte de los especialistas del Museo Nacional para salvar e identificar estos especímenes, así como para poner en orden esta importante colección que desde el pasado 1 de abril pasó a ser patrimonio de los costarricenses.